“Los pueblos indígenas originarios, a todo lo largo del cordón andino, no solo fueron relegados durante décadas en los procesos educativos nacionales, sino que a través precisamente de una “educación nacional” han sido barridas o menospreciadas sus particularidades y especificidades, sus lenguas, sus formas organizacionales, sus culturas en suma…”
El ayllu estaba constituido por un conjunto de productores más o menos dispersos, unidos por los lazos cooperativos, a través de los cuales el grupo conseguía la pretendida autonomía económica. No tenía un tamaño completo. Al interior del ayllu no solo se trataba de compartir recursos. El trabajo, o mejor dicho la fuerza de trabajo, era igualmente repartido. El kuraka representaba la identidad colectiva, organizaba el trabajo y repartía las tierras. Era el que redistribuía los bienes obtenidos colectivamente y los excedentes productivos. Podía manejar el trabajo y la redistribución a favor de unos o de otros, de manera que pudo generar una red de lealtades en torno a su persona y a su grupo cuando no un ámbito clientelar mucho más extenso.
El estado colonial intervino en la dinamización del nuevo sistema económico a través de dos decisiones importantes: la conversión del tributo en especies al tributo en moneda y el subsidio de la mano de obra indígena, que sería canalizada a las áreas productivas mediante el sistema de la “mita”, antigua institución prehispánica que ahora servía para crear un sistema de trabajo forzado a gran escala, que incluía toda la población indígena tributaria comprendida entre los 18 y 60 años de edad. La mita se generalizó y la distribución de los indios mitayos corrió por cuenta de los mismos caciques, que debían de proveer de fuerza de trabajo indígena a todas las actividades económicas de las élites coloniales, a los obrajes y haciendas fundamentalmente.
La fuente principal de la riqueza de los conquistadores fueron las “encomiendas” o “repartimientos de indios”. Mediante ellas los conquistadores convertidos en encomenderos podían disponer de un número de indios, generalmente parcialidades enteras, que no solo les tributaban en especies o dinero, sino que les servían de mano de obra. La posesión de encomiendas les proporcionaba prestigio, poder y riqueza, sobre todo por la posibilidad de acceso a la propiedad de la tierra. Se veía en la encomienda un medio para poder facilitar la evangelización, asegurar el control dirigente militar compuesta por los encomenderos y favorecer un orden jerárquico, necesario para la nueva sociedad que se estaba creando. El desplazamiento de la encomienda como fuente principal de riqueza y generación de otras formas importantes de enriquecimiento, que se derivaban de la misma explotación minera y el comercio en general.
El kuraka obligo a sus súbditos a asumir costas y riesgos que, desde el punto de vista andino, correspondían al estado. Para satisfacerlo, toda la comunidad tuvo que dedicar parte de su producto al comercio monetario y, por lo tanto, disminuyó la proporción disponible para los intercambios, la base de la reciprocidad o redistribución andinas.
El gamonalismo, constituyó el nudo vertebrador de la política y la economía regional, a costa de las tierras y los brazos de cientos de comunidades que fueron invadidas y disuelta, y sus comuneros transformados en colonos de las haciendas. El gamonal, quien dispuso que pudieran permanecer en la tierra del antiguo ayllu como peones. A cambio de permitirles cultivar ciertas parcelas que les asignaban trabajarían para él como peones y a él debían asegurarles su lealtad y algunas prestaciones de servicios.
A pesar de todas estas presiones, las comunidades indígenas han defendido con éxito la mayor parte de sus instituciones autóctonas, y en su constitución interna conservan rasgos fundamentalmente andinos.
domingo, 2 de agosto de 2009
Malinche – El malinchismo o el lado femenino de la sociedad mestiza - Milagros Palma
Malinche es la heroína de la conquista española en América que encarna el mestizaje y como tal ha sido modificada de muy diversas maneras. Malinche es el personaje idóneo de la mitología mestiza para explicar la derrota del mundo”.
Un proceso en el que la historia mexicana fue recreada por el poder con mucho de ideario folclórico, y dio cobertura a la proyección del mito de la Malinche, el que se construía con algunas de las imágenes tipo más persistentes de la mujer india; iconos culturales polivalentes que desde la Ilustración se debaten entre significados positivos o negativos.
Esto es, símbolo materno de la realidad interétnica de la nación y puente entre culturas, o alegoría de la claudicación ante el conquistador: la Malinche traidora a su pueblo. Una dinámica que, además, señala la singular historificación del mito en América, o viceversa, la historicidad de doña Marina es fagocitada por el mito. Si Malinche, aborigen en México, no hubiera existido hubiera sido necesario inventarla para la justificación de la desgracia del mestizo.
Doña Marina que “Por el amor de un pueblo, marcó el signo de una conquista en la que Cortés se llevó la gloria”. Figura confirmada como mito fundacional mexicano que significa la identidad mestiza: los hijos de la chingada, en la obligada cita a las fundamentales reflexiones de Octavio Paz. Madre de una prole despreciada y abandonada por el padre, el varón ausente. Resumen de la traición y sumisión ante la violación del conquistador, en lo que se ha pretendido como núcleo de la esencia femenina hispanoamericana.
Pero, también, la Malinche, que en la clave del drama teatral la erige en salvadora de los pueblos indios oprimidos por el Imperio Azteca, redentora de la nación por la realidad nueva del mestizaje. Así, la deconstrucción de los mitos patriarcales acentúa el de la Malinche, punto de referencia de la reacción contra la traición de la Chingada interpretada por Octavio Paz que reclama otra tradición interpretada por la crítica feminista: una Malinche epicentro del viejo y el nuevo mundo, dueña del privilegio masculino del discurso intercultural a través del dominio del lenguaje.
El Malinchismo que enuncia la inferioridad indígena y mestiza, y fundamenta la femenina, además se refleja como arquetipo de lo femenino o también como imaginario colectivo multifacético que se entrecruza con otros arquetipos. Son las consecuencias del trauma de la conquista, coartada del exacerbado machismo hispanoamericano.
Un proceso en el que la historia mexicana fue recreada por el poder con mucho de ideario folclórico, y dio cobertura a la proyección del mito de la Malinche, el que se construía con algunas de las imágenes tipo más persistentes de la mujer india; iconos culturales polivalentes que desde la Ilustración se debaten entre significados positivos o negativos.
Esto es, símbolo materno de la realidad interétnica de la nación y puente entre culturas, o alegoría de la claudicación ante el conquistador: la Malinche traidora a su pueblo. Una dinámica que, además, señala la singular historificación del mito en América, o viceversa, la historicidad de doña Marina es fagocitada por el mito. Si Malinche, aborigen en México, no hubiera existido hubiera sido necesario inventarla para la justificación de la desgracia del mestizo.
Doña Marina que “Por el amor de un pueblo, marcó el signo de una conquista en la que Cortés se llevó la gloria”. Figura confirmada como mito fundacional mexicano que significa la identidad mestiza: los hijos de la chingada, en la obligada cita a las fundamentales reflexiones de Octavio Paz. Madre de una prole despreciada y abandonada por el padre, el varón ausente. Resumen de la traición y sumisión ante la violación del conquistador, en lo que se ha pretendido como núcleo de la esencia femenina hispanoamericana.
Pero, también, la Malinche, que en la clave del drama teatral la erige en salvadora de los pueblos indios oprimidos por el Imperio Azteca, redentora de la nación por la realidad nueva del mestizaje. Así, la deconstrucción de los mitos patriarcales acentúa el de la Malinche, punto de referencia de la reacción contra la traición de la Chingada interpretada por Octavio Paz que reclama otra tradición interpretada por la crítica feminista: una Malinche epicentro del viejo y el nuevo mundo, dueña del privilegio masculino del discurso intercultural a través del dominio del lenguaje.
El Malinchismo que enuncia la inferioridad indígena y mestiza, y fundamenta la femenina, además se refleja como arquetipo de lo femenino o también como imaginario colectivo multifacético que se entrecruza con otros arquetipos. Son las consecuencias del trauma de la conquista, coartada del exacerbado machismo hispanoamericano.
Colonialidad del poder, eurocentrismo y América Latina - Aníbal Quijano
La idea de raza e identidad fueron establecidas como instrumentos de clasificación social básica de la población. De este modo, raza se convirtió en el modo básico de clasificación social universal de la población mundial.
La colonialidad es la asociación entre el nuevo sistema de dominación social fundado en la idea de “raza” y de un nuevo sistema de explotación del trabajo, que consiste en la combinación de todas las formas de explotación en una única estructura de producción de mercancías para el mercado mundial, bajo la hegemonía del capital, es decir formando en su conjunto el capitalismo mundial, no sería posible de otro modo.
“América, la modernidad y el capitalismo nacieron el mismo día”, con ello Quijano reitera que, la imposición del primer horizonte colonial es simultánea a la formación de la América hispana del siglo XVI. Por tanto, la emergencia del capitalismo histórico no puede desligarse del espectro colonial en Latinoamérica y de las explosiones de constelaciones que implican rupturas con el poder.
El patrón de dominación entre colonizadores y colonizados fue organizado y establecido sobre la base de la idea de “raza”. Las implicaciones de esa clasificación fue el despojo no sólo de sus tierras sino de sus identidades, es decir, aztecas, incas, mayas, araucanos, aymaras, etc., pasaron a ser simplemente indios.
Pero como sede y fuente de relaciones sociales y culturales concretas fundadas en diferencias biológicas, la idea de raza se gestó junto a América, la modernidad y el sistema-mundo.
Europa impuso su dominio colonial sobre todas las regiones y poblaciones del planeta, incorporándolas al sistema-mundo con la finalidad de atribuirles nuevas identidades neoculturales. En efecto, todas las experiencias, historias, recursos y productos culturales, terminaron también articulados en un solo orden cultural global, además bajo todas las formas de control de la subjetividad, de la cultura, y en especial del conocimiento, de la producción del conocimiento.
Los europeos fueron llevados a sentirse no sólo superiores a todos los demás pueblos del mundo, sino, en particular, naturalmente superiores. Los europeos generaron una nueva perspectiva temporal de la historia y reubicaron a los pueblos colonizados, y a sus respectivas historias y culturas, en el pasado de una trayectoria histórica cuya culminación era Europa. Por lo que los pueblos colonizados eran razas inferiores y por ello anteriores a los europeos.
El eurocentrismo se refiere a una específica racionalidad o perspectiva de conocimiento que se hace mundialmente hegemónica colonizando y sobreponiéndose a todas las demás, previas o diferentes, y a sus respectivos saberes concretos, tanto en Europa como en el resto del mundo. “Aquí la tragedia es que todos hemos sido conducidos a ver y aceptar aquella imagen como nuestra y como perteneciendo a nosotros solamente. De esa manera seguimos siendo lo que no somos. Y como resultado no podemos nunca identificar nuestros verdaderos problemas, mucho menos resolverlos, a no ser de una manera parcial y distorsionada”.
La colonialidad es la asociación entre el nuevo sistema de dominación social fundado en la idea de “raza” y de un nuevo sistema de explotación del trabajo, que consiste en la combinación de todas las formas de explotación en una única estructura de producción de mercancías para el mercado mundial, bajo la hegemonía del capital, es decir formando en su conjunto el capitalismo mundial, no sería posible de otro modo.
“América, la modernidad y el capitalismo nacieron el mismo día”, con ello Quijano reitera que, la imposición del primer horizonte colonial es simultánea a la formación de la América hispana del siglo XVI. Por tanto, la emergencia del capitalismo histórico no puede desligarse del espectro colonial en Latinoamérica y de las explosiones de constelaciones que implican rupturas con el poder.
El patrón de dominación entre colonizadores y colonizados fue organizado y establecido sobre la base de la idea de “raza”. Las implicaciones de esa clasificación fue el despojo no sólo de sus tierras sino de sus identidades, es decir, aztecas, incas, mayas, araucanos, aymaras, etc., pasaron a ser simplemente indios.
Pero como sede y fuente de relaciones sociales y culturales concretas fundadas en diferencias biológicas, la idea de raza se gestó junto a América, la modernidad y el sistema-mundo.
Europa impuso su dominio colonial sobre todas las regiones y poblaciones del planeta, incorporándolas al sistema-mundo con la finalidad de atribuirles nuevas identidades neoculturales. En efecto, todas las experiencias, historias, recursos y productos culturales, terminaron también articulados en un solo orden cultural global, además bajo todas las formas de control de la subjetividad, de la cultura, y en especial del conocimiento, de la producción del conocimiento.
Los europeos fueron llevados a sentirse no sólo superiores a todos los demás pueblos del mundo, sino, en particular, naturalmente superiores. Los europeos generaron una nueva perspectiva temporal de la historia y reubicaron a los pueblos colonizados, y a sus respectivas historias y culturas, en el pasado de una trayectoria histórica cuya culminación era Europa. Por lo que los pueblos colonizados eran razas inferiores y por ello anteriores a los europeos.
El eurocentrismo se refiere a una específica racionalidad o perspectiva de conocimiento que se hace mundialmente hegemónica colonizando y sobreponiéndose a todas las demás, previas o diferentes, y a sus respectivos saberes concretos, tanto en Europa como en el resto del mundo. “Aquí la tragedia es que todos hemos sido conducidos a ver y aceptar aquella imagen como nuestra y como perteneciendo a nosotros solamente. De esa manera seguimos siendo lo que no somos. Y como resultado no podemos nunca identificar nuestros verdaderos problemas, mucho menos resolverlos, a no ser de una manera parcial y distorsionada”.
jueves, 2 de julio de 2009
Biografía de René Magritte

René François Ghislain Magritte (21 de noviembre de 1898 - 15 de agosto de 1967), pintor, fotógrafo y artista gráfico belga. Es uno de los personajes más relevantes del surrealismo. Diestro y meticuloso en su técnica, es notable por obras que contienen una extraordinaria yuxtaposición de objetos comunes en contextos poco corrientes dando así un significado a las cosas familiares.
René Magritte dotó al surrealismo de una carga conceptual basada en el juego de imágenes ambiguas y su significado denotado a través de palabras poniendo en cuestión la relación entre un objeto pintado y el real.
Después de una infancia traumática, realiza sus primeros cursos de pintura en Chatelet. En 1915 comienza a hacer sus primeras obras en la línea del impresionismo. Entre 1916 y 1918 estudia en la Academia de Bellas Artes de Bruselas. Expone por primera vez en el Centro de Arte de Bruselas en 1920 junto a Pierre-Louis Flouquet, con quien comparte un estudio. Tras el servicio militar trabaja temporalmente como diseñador en una fábrica de papel. En 1923 participa con Lissitzky, Moholy-Nagy, Feininger y Paul Joostens en una exposición en el Círculo Real Artístico.
Su obra del periodo 1920-1924, por su tratamiento de los temas de la vida moderna, su color brillante y sus investigaciones sobre las relaciones de la forma tridimensional con la superficie plana del cuadro, muestran las influencias del cubismo, del orfismo, del futurismo y del purismo.
En 1922 ve una reproducción de La canción de amor de De Chirico, que le impresiona profundamente, y a partir de 1926 se independiza de las influencias anteriores y basa su estilo en el de De Chirico.
En obras como La túnica de la aventura (1926) expresa su sentido del misterio del mundo por medio de la irracional yuxtaposición de objetos en una atmósfera silenciosa.
En El asesino amenazado (1926), el espacio perspectivo deriva de De Chirico y de los decorados de los primeros melodramas cinematográficos. En este mismo año se une a otros músicos, escritores y artistas belgas, en un grupo informal comparable al de los surrealistas de París.
En 1927 se establece en las cercanías de París y participa, durante los tres años siguientes, en las actividades del grupo surrealista (sobre todo, se relaciona con Éluard, Breton, Arp, Miró y Dalí. Aporta al Surrealismo parisino un resurgimiento del ilusionismo. A diferencia de Dalí, Magritte no usa la pintura para expresar sus obsesiones privadas o sus fantasías, sino que se expresa con agudeza, ironía y un espíritu de debate.
En 1928 participa en la exposición surrealista en la galería Goemans de París.
En 1930 regresa a Bruselas huyendo del ambiente polémico parisino, y allí pasa tranquilo el resto de sus días.
¿Quién fue René Magritte?
René Magritte es un icono fácilmente identificable por algunos cuadros cuya sugestión visual alimentó profusamente la industria del póster. Pero, al menos en estas latitudes, poco se sabe de su vida. Menos se conoce de la escuela surrealista belga que en gran medida Magritte lideró, por momentos enfrentada a la tiránica rigidez teórica de André Bretón, el pope del surrealismo francés.
La muestra de 61 fotografías en blanco y negro, realizadas por Magritte a lo largo de tres décadas, permite llenar algunas de estas lagunas a través de un conjunto iconográfico excepcional. Concebidas como un puro divertimento, las imágenes rescatan a Magritte y a sus compinches surrealistas de Bruselas entregados a encuentros hogareños o callejeros teñidos con aires de juguetona diversión dominical y cierta atmósfera de provocación dadaísta.

Magritte es el autor pero también el protagonista de la mayor parte de las fotografías, a quien se ve junto a Georgette, su esposa y musa. Hay un dato a tener en cuenta, que marcó trágicamente la vida de Magritte: cuando tenía once años su madre su suicidó arrojándose al río y su cuerpo fue rescatado recién varias semanas después. Parte del vestido se había enroscado en la cabeza y esa imagen fantasmal lo persiguió toda su existencia: una y otra vez fue parte de los enigmáticos rostros sin rostro que abundan en sus cuadros. Con su serena hermosura, Georgette encarnó "la alegría de vivir" y no por casualidad ése es el título de la foto inaugural de esta saga visual que viene recorriendo el mundo desde 1976.
Violentando el orden lógico y físico que enhebra los objetos del mundo, Magritte socavó muchas certezas del realismo. Su pintura más célebre, una pipa absolutamente naturalista, lleva una leyenda: Ceci n''est pas une pipe (Esto no es una pipa). Cuando la expuso en 1929 amplió el texto: "Ceci n''est pas une pipe, ou La Trahison des Images" (Esto no es una pipa, o la traición de las imágenes). El mensaje era evidente, casi didáctico.

Invirtiendo la fórmula, la muestra preparada por el Comisariado General de la Comunidad Francesa de Bélgica se titula La fidelidad de las imágenes, René Magritte y la fotografía. Aun así, algunas tomas pueden verse como expresivos comentarios al pie de sus propias obras. Es el caso de L''amour, una fotografía de 1928, donde se ve a Magritte, pincel y paleta en mano, haciendo el gesto de "pintar" a la propia Georgette, de pie frente a él. La escena se repite en un óleo reproducido en gran tamaño donde el artista aparece pintando un desnudo femenino en un espacio virtual y no sobre la tela. El cortocircuito entre la realidad y la imagen es evidente: algo que diferenció la producción de Magritte de la del resto de los surrealistas.
En muchas tomas aparecen rincones de la casa o del jardín donde Magritte tuvo un estudio de publicidad que le daba de vivir. Era una modesta vivienda en Jette, un barrio de los suburbios de Bruselas. La última foto, de 1955, tiene una gravedad y una emoción que la diferencia del resto. Magritte aparece parado en el balcón del primer piso, donde estaba su taller. Frente a él, una puerta de vidrio captura íntegra su imagen. Suena a testamento: el artista y sus espejos, como Alicia, buceando en el otro lado de las cosas, el más inasible y misterioso. (Viamonte esquina San Martín. Hasta fines de febrero.)
La muestra de 61 fotografías en blanco y negro, realizadas por Magritte a lo largo de tres décadas, permite llenar algunas de estas lagunas a través de un conjunto iconográfico excepcional. Concebidas como un puro divertimento, las imágenes rescatan a Magritte y a sus compinches surrealistas de Bruselas entregados a encuentros hogareños o callejeros teñidos con aires de juguetona diversión dominical y cierta atmósfera de provocación dadaísta.

Magritte es el autor pero también el protagonista de la mayor parte de las fotografías, a quien se ve junto a Georgette, su esposa y musa. Hay un dato a tener en cuenta, que marcó trágicamente la vida de Magritte: cuando tenía once años su madre su suicidó arrojándose al río y su cuerpo fue rescatado recién varias semanas después. Parte del vestido se había enroscado en la cabeza y esa imagen fantasmal lo persiguió toda su existencia: una y otra vez fue parte de los enigmáticos rostros sin rostro que abundan en sus cuadros. Con su serena hermosura, Georgette encarnó "la alegría de vivir" y no por casualidad ése es el título de la foto inaugural de esta saga visual que viene recorriendo el mundo desde 1976.
Violentando el orden lógico y físico que enhebra los objetos del mundo, Magritte socavó muchas certezas del realismo. Su pintura más célebre, una pipa absolutamente naturalista, lleva una leyenda: Ceci n''est pas une pipe (Esto no es una pipa). Cuando la expuso en 1929 amplió el texto: "Ceci n''est pas une pipe, ou La Trahison des Images" (Esto no es una pipa, o la traición de las imágenes). El mensaje era evidente, casi didáctico.

Invirtiendo la fórmula, la muestra preparada por el Comisariado General de la Comunidad Francesa de Bélgica se titula La fidelidad de las imágenes, René Magritte y la fotografía. Aun así, algunas tomas pueden verse como expresivos comentarios al pie de sus propias obras. Es el caso de L''amour, una fotografía de 1928, donde se ve a Magritte, pincel y paleta en mano, haciendo el gesto de "pintar" a la propia Georgette, de pie frente a él. La escena se repite en un óleo reproducido en gran tamaño donde el artista aparece pintando un desnudo femenino en un espacio virtual y no sobre la tela. El cortocircuito entre la realidad y la imagen es evidente: algo que diferenció la producción de Magritte de la del resto de los surrealistas.
En muchas tomas aparecen rincones de la casa o del jardín donde Magritte tuvo un estudio de publicidad que le daba de vivir. Era una modesta vivienda en Jette, un barrio de los suburbios de Bruselas. La última foto, de 1955, tiene una gravedad y una emoción que la diferencia del resto. Magritte aparece parado en el balcón del primer piso, donde estaba su taller. Frente a él, una puerta de vidrio captura íntegra su imagen. Suena a testamento: el artista y sus espejos, como Alicia, buceando en el otro lado de las cosas, el más inasible y misterioso. (Viamonte esquina San Martín. Hasta fines de febrero.)
lunes, 29 de junio de 2009
Sistema arancelario continúa en pugna
En vista a la propuesta realizada sobre el sistema arancelario por parte de la Asamblea Independiente de la Facultad de Comunicación Social (FACSO), durante la toma de la facultad ocurrida del 3 al 18 de junio del presente año, el Honorable Consejo Universitario (HCU), en sesión ordinaria realizada este 23 de junio, a partir de las 8:30 de la mañana, resolvió dar por aceptado el nuevo sistema arancelario que viene en continuo debate desde el 24 de mayo del 2004 por parte de la Comisión Económica del Consejo Universitario.
Fernando López, decano de la FACSO, manifestó que el nuevo arancel, significa una rebaja significantiva y más sencilla, porque de seis categorías de colegios se reducen ahora a tan solo dos: colegios con una pensión menor a 75 dólares y mayor a 75 dólares.
Daniel Romero, vocero oficial de la Asamblea Independiente FACSO, no está de acuerdo con estas reformas arancelarias. Para Romero perjudican al estudiante ya que según el artículo 28 de la Constitución de la República la gratuidad debe aplicarse de manera total y real, manifestó.
Según Alfredo Ordóñez, estudiante de la FACSO, dijo “que el nuevo sistema arancelario debería aplicarse según el estado socio-económico de cada estudiante y no generalizando a un sistema de cobro para todos los estudiantes”, añadió.
Para López, el cobro regirá en un 50% en segunda y tercera matrícula para los estudiantes que aún no hayan cancelado sus matrículas.
Fernando López, decano de la FACSO, manifestó que el nuevo arancel, significa una rebaja significantiva y más sencilla, porque de seis categorías de colegios se reducen ahora a tan solo dos: colegios con una pensión menor a 75 dólares y mayor a 75 dólares.
Daniel Romero, vocero oficial de la Asamblea Independiente FACSO, no está de acuerdo con estas reformas arancelarias. Para Romero perjudican al estudiante ya que según el artículo 28 de la Constitución de la República la gratuidad debe aplicarse de manera total y real, manifestó.
Según Alfredo Ordóñez, estudiante de la FACSO, dijo “que el nuevo sistema arancelario debería aplicarse según el estado socio-económico de cada estudiante y no generalizando a un sistema de cobro para todos los estudiantes”, añadió.
Para López, el cobro regirá en un 50% en segunda y tercera matrícula para los estudiantes que aún no hayan cancelado sus matrículas.
Alcoholismo soporte y escape de los problemas
El Alcoholismo es una enfermedad que produce cambios en nuestras percepciones, emociones y en nuestro comportamiento, si no es controlado a tiempo, puede generar dependencia, locura y en el peor de los casos la muerte. El Consejo Nacional de Sustancias Psicotrópicas y Estupefacientes (CONSEP), reconoce al alcoholismo como una enfermedad que puede ser controlada o contrarrestada con una adecuada prevención, asimismo considera que el alcoholismo ya no es una condición sin esperanza, siempre y cuando sea reconocido y tratado.
En nuestro país predomina el consumo de alcohol y, a pesar de haber restricción de edad para la compra de este producto, no es suficiente para disminuir el consumo. Además es la droga de mayor costo social, el alto porcentaje de accidentes de tránsito es debido a conductores ebrios y por lo general ocurren los fines de semana. En el año 2008 ocurrieron 1145 muertes y 11.626 heridos por esta causa y en el país se pierde 120’000.000 de dólares por daños materiales fruto de estos accidentes de tránsito.
El alcoholismo en el Ecuador es una problemática social de mayor trascendencia cuando se requiere hacer referencia a las condiciones de salud. Se considera como enfermo alcohólico a aquel que tiene problemas en cualquier aspecto de su vida a causa de la bebida. El alcohólico bebe porque piensa que debe hacerlo, utiliza el alcohol como una muleta o un escape. Está dolorido emocionalmente y recurre al alcohol para matar ese dolor, pero a la larga depende tanto del alcohol que está convencido que no puede vivir sin él. Algunos alcohólicos cuando tratan de dejar de beber sufren síntomas tan angustiantes por lo que recurren nuevamente a la bebida, pues sienten que es la única manera de aplacar la agonía.
Hay que tener en cuenta que a muchos de los alcohólicos les gustaría ser bebedores sociales ya que emplean mucho de su tiempo y esfuerzo tratando de controlarse para poder beber como otras personas.
Por fortuna, hoy existen muchos tratamientos exitosos para el alcoholismo. Alcohólicos Anónimos es el más difundido y considerado mundialmente, ya que es una comunidad de hombres y mujeres que comparten su mutua experiencia, fortaleza y esperanza de poder resolver su problema común y ayudar a otros a rehabilitarse del Alcoholismo.
La esperanza de recuperación estriba en su capacidad de reconocer su necesidad de ayuda, su deseo de dejar de beber y su disponibilidad para admitir que, por sí mismo, no puede lidiar con el problema del alcohol.
En nuestro país predomina el consumo de alcohol y, a pesar de haber restricción de edad para la compra de este producto, no es suficiente para disminuir el consumo. Además es la droga de mayor costo social, el alto porcentaje de accidentes de tránsito es debido a conductores ebrios y por lo general ocurren los fines de semana. En el año 2008 ocurrieron 1145 muertes y 11.626 heridos por esta causa y en el país se pierde 120’000.000 de dólares por daños materiales fruto de estos accidentes de tránsito.
El alcoholismo en el Ecuador es una problemática social de mayor trascendencia cuando se requiere hacer referencia a las condiciones de salud. Se considera como enfermo alcohólico a aquel que tiene problemas en cualquier aspecto de su vida a causa de la bebida. El alcohólico bebe porque piensa que debe hacerlo, utiliza el alcohol como una muleta o un escape. Está dolorido emocionalmente y recurre al alcohol para matar ese dolor, pero a la larga depende tanto del alcohol que está convencido que no puede vivir sin él. Algunos alcohólicos cuando tratan de dejar de beber sufren síntomas tan angustiantes por lo que recurren nuevamente a la bebida, pues sienten que es la única manera de aplacar la agonía.
Hay que tener en cuenta que a muchos de los alcohólicos les gustaría ser bebedores sociales ya que emplean mucho de su tiempo y esfuerzo tratando de controlarse para poder beber como otras personas.
Por fortuna, hoy existen muchos tratamientos exitosos para el alcoholismo. Alcohólicos Anónimos es el más difundido y considerado mundialmente, ya que es una comunidad de hombres y mujeres que comparten su mutua experiencia, fortaleza y esperanza de poder resolver su problema común y ayudar a otros a rehabilitarse del Alcoholismo.
La esperanza de recuperación estriba en su capacidad de reconocer su necesidad de ayuda, su deseo de dejar de beber y su disponibilidad para admitir que, por sí mismo, no puede lidiar con el problema del alcohol.
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